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Las fechas del expediente llegan a la agenda, y el plazo lo firma usted

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Las fechas del expediente llegan a la agenda, y el plazo lo firma usted

JUDLEX reúne en una agenda las fechas que hay dentro de los papeles del expediente, y desde ahí cuenta usted los plazos.

Nueva entrega de JUDLEX, y toca donde más cuesta equivocarse: las fechas.

Las fechas de un asunto no viven en un calendario. Viven dentro de los papeles —un auto, una notificación, un contrato— y para llegar a una usted tiene que abrir el documento. JUDLEX las reúne ahora en una agenda dentro del expediente, que es donde usted guarda los documentos de ese asunto, y desde esa agenda cuenta usted los plazos.

Cada fecha dice de qué documento sale

JUDLEX lee las fechas que aparecen en los documentos de un expediente y las ordena en una agenda. Cada una se queda con el documento del que procede, su página y la frase literal que la respalda, así que usted comprueba el origen sin salir de la pantalla.

Ninguna fecha entra como un dato suelto: JUDLEX se la propone, y usted decide cuáles pasan a la agenda.

En la misma agenda usted anota lo que se repite cada año sin que lo anuncie ningún papel: el IVA trimestral, la renovación del seguro, la revisión de un contrato. Nadie se lo recuerda, y se olvidan precisamente por eso.

Contar un plazo, y quién responde de la cuenta

Conviene ser exacto aquí, porque es la parte que más se presta a malentendido. JUDLEX no calcula plazos por su cuenta. No hay nada que mire un auto y decida solo que un recurso vence el día 14. La cuenta la abre usted, la opera usted y la firma usted.

Usted indica cuatro cosas, y ninguna viene marcada de partida: la fecha de notificación, el término, el orden jurisdiccional por el que va el asunto —el civil, el penal, el contencioso— y qué calendario de días inhábiles quiere usar, es decir, qué días no cuentan para el plazo. Que ninguna venga elegida es deliberado: en penal agosto es hábil y en civil no, y esa diferencia son semanas.

JUDLEX le enseña la cuenta entera: el resultado y todos los días que no contaron, uno a uno, con su motivo. En un despacho no hace falta un número, hace falta poder ver por qué es ese número y repasarlo delante de otra persona.

El botón no dice «Calcular». Dice «Lo confirmo».

Cuando usted lo confirma, JUDLEX levanta una hoja con el resultado, su nombre y la fecha, y usted la imprime y la archiva.

El calendario de días inhábiles lo mantiene el despacho, no la aplicación, y la pantalla lo dice con esas palabras: JUDLEX no verifica que ese calendario sea correcto. Quien responde del plazo es quien lo firma.

La aplicación vuelve como la dejó

JUDLEX recuerda cómo dejó usted la ventana, y al cerrarlo se queda esperando en la bandeja del sistema. Cuando vuelve, encuentra su espacio de trabajo tal y como lo dejó.

Después de una actualización, JUDLEX abre en Tu espacio → Novedades, con el registro de lo que trae la versión delante.

La licencia avisa antes de que termine el periodo

Su licencia corre por periodos. La pantalla de licencia le dice si el que está en curso no se va a renovar, y le ofrece el enlace a judlex.com para reactivarla. Ese aviso habla de la renovación, y no sustituye a lo que JUDLEX le muestra sobre el resto del estado de la cuenta.

Lo que no cambia

Los expedientes y sus documentos siguen en el ordenador del despacho. JUDLEX no manda la agenda a ningún servicio de fuera, y una fecha que usted no confirma no pasa a ninguna parte.

Para empezar a usar la agenda usted solo necesita una cosa: cargar el calendario de días inhábiles del territorio en el que trabaja, y repasarlo cada año.