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Presupuestos, informes y cobros llegan al expediente

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Presupuestos, informes y cobros llegan al expediente

Del primer papel de un asunto al cobro de sus honorarios, una IA que no exige cuenta con ningún proveedor y un chat que enseña lo que hace.

JUDLEX llega a la versión 1.0.

Hasta ahora JUDLEX leía, numeraba y citaba los papeles de un asunto. Desde esta versión también presupuesta el trabajo, explica el expediente al cliente y lleva la cuenta de lo cobrado, con la tarifa del despacho y con el logo y la firma de quien firma. Alrededor llegan una copia de seguridad en la nube del despacho, una forma de usar la inteligencia artificial sin abrir cuenta con ningún proveedor y un chat que trabaja a la vista.

El informe de situación se monta solo

La pestaña Informes del expediente reúne, sin gastar nada de IA, cómo está el asunto: cliente, órgano, número y tipo de procedimiento, cifras, una línea de tiempo con un carril por quien firma cada actuación, lo que piden los papeles, las fechas, los hechos clave, las partes y lo que falta o no cuadra. Lo que no se sabe de quién es va a «Sin identificar» y nunca a la parte contraria. Cada dato abre su papel por la página, y un aviso dice cuántas páginas quedan sin leer, porque lo que no está leído no está en el informe.

Se exporta a PDF, con el membrete del despacho y una línea de firma, a la carpeta Informes del expediente, con fecha y hora y sin pisar uno anterior. Si usted lo pide, la IA redacta además un resumen, la situación hito a hito y los puntos a favor, en contra y a vigilar, y antes de enviar nada JUDLEX dice qué se manda. Cada frase de esa redacción tiene que citar un dato del informe; la que cita un artículo o una sentencia, hace un pronóstico o da una cifra que no consta se quita, y se dice cuántas y por qué. Los puntos no llevan nota ni escala. El informe no es asesoramiento ni calcula plazos, y nunca dice que algo «se incumplió»: dice que no consta un escrito posterior.

Del presupuesto al cobro

La sección Honorarios convierte esa misma información en un presupuesto por fases. Parte de la tarifa que el despacho deja configurada una vez en Ajustes → Honorarios (precio fijo, por hora, por vista, por unidad, porcentaje de la cuantía o cuota de éxito) y de plantillas por tipo de asunto. JUDLEX no trae importes propios. El resultado es un único documento, con la hoja de encargo incluida, que sale en PDF y Word con membrete, logo y firma del abogado y sin ningún rastro de JUDLEX, y que el cliente firma y devuelve. Puede presentarse desglosado, con cada fase y cada concepto, o en general, con el texto de cada fase y solo el total con impuestos.

Mientras es borrador se cambia todo y las cuentas se rehacen solas: base, IVA, retención, suplidos y total a pagar. Al emitirlo recibe su número y queda congelado; para cambiar algo se hace una versión nueva con el mismo número, y la anterior queda sustituida. Sin la firma del abogado no se puede entregar. La hoja que el cliente devuelve firmada, escaneada, en foto o en un PDF con firma electrónica, entra en los papeles del asunto; si trae firma electrónica, JUDLEX enseña a nombre de quién está, sin comprobar su validez, y «Firmar con Autofirma» abre el PDF para firmarlo allí. Con la extensión «Comunicaciones y escritos», que se contrata aparte, el presupuesto y el informe para el cliente también pueden dejarse como borrador de correo. Cada presupuesto admite además un ajuste de precio por cliente o por expediente, en porcentaje o en euros, sin tocar la tarifa, y el cliente puede ver los precios ya ajustados o una línea de descuento aparte.

Si lo prefiere, el chat propone el presupuesto entero. El precio sale primero de su tarifa; si un concepto no la tiene, busca una tarifa media en internet, en el país del despacho, y si tampoco la encuentra, estima. La búsqueda sale sin el cliente, las partes, el número ni el órgano, se anuncia antes y se cobra aparte. Cada cifra que no viene de su tarifa sale en ámbar con su origen, y mientras quede una sin confirmar o un concepto sin precio, el botón de emitir sigue apagado y dice por qué. El documento emitido no revela nunca de dónde salió una cifra. Con el presupuesto abierto se le pide al chat cualquier cambio («sube la vista a 900 €», «añade la apelación») y se aplica en el acto, con un «Deshacer» mientras nadie guarde encima.

Debajo del presupuesto se registran los cobros: anticipos, plazos, provisiones para suplidos, con fecha, importe y forma de pago. JUDLEX pinta lo presupuestado, lo cobrado y lo pendiente, con una barra por plazo, y avisa si en suplidos se cobró de más. «Hacer el justificante» guarda un PDF con el importe en cifra y en letra y el rótulo de que no es una factura. Un cobro no se edita ni se borra: se anula con un motivo y queda tachado. La ficha del cliente suma lo pendiente de todos sus expedientes.

Las facturas siguen el sistema VERI*FACTU, con su QR y su registro encadenado al anterior, y se pueden subsanar, rectificar o anular. Hasta que un asesor fiscal revise la implementación, todo va al entorno de pruebas de la Agencia Tributaria: lo que se emite lleva la serie PRUEBA y el papel dice que no es una factura válida.

El informe para el cliente

Del informe de situación sale también el informe para el cliente, escrito en llano en cuatro partes: qué ha pasado, dónde está el asunto, qué viene ahora y qué necesita el despacho de él. Lo escribe el abogado o lo prepara la IA a través del chat, y mientras se escribe JUDLEX avisa de la jerga —«emplazamiento», «otrosí»— y de las frases propias que citan una norma, hacen un pronóstico o llevan una cifra que no consta. Solo avisa; decide usted. Los puntos favorables vienen marcados y los desfavorables o a vigilar, sin marcar. Con un presupuesto aceptado puede incluir las cuentas: lo presupuestado, lo cobrado y lo pendiente.

Para exportarlo hay que marcar «Lo he revisado y puede salir», y la marca se quita si cambia el borrador o los datos del expediente. Sale en PDF y Word con membrete y firma, y queda en una lista con quién lo revisó.

La IA de JUDLEX, para quien no tiene una clave

Con una clave propia, el despacho contrata la inteligencia artificial directamente con el proveedor que elija. La IA de JUDLEX es la otra vía, para quien no quiere abrir una cuenta ni pegar una clave: JUDLEX elige el modelo y lo gastado se descuenta de unos créditos de la licencia. Es opcional y viene apagada. Se enciende en Ajustes → Conexiones con Usar la IA de JUDLEX, tras leer y aceptar un aviso de privacidad. El modo elegido vale para todo el equipo: o la IA de JUDLEX o la clave propia, nunca las dos a la vez.

Un crédito es un céntimo de euro antes de impuestos, y el precio de cada llamada es el del proveedor más un margen de JUDLEX. Cada puesto —cada ordenador que puede trabajar con la licencia— recibe 500 créditos de regalo al mes, que no se acumulan y se gastan primero. Se pueden comprar packs de 1.000, 2.500 o 5.000 créditos, a 10, 25 o 50 euros más impuestos, y esos no caducan. El saldo es de la licencia, lo gastan todos sus puestos y solo compra el dueño.

Aquí cambia lo que viaja. Con la IA de JUDLEX, el texto que necesita cada consulta pasa de su ordenador a judlex.com y de allí a Anthropic. JUDLEX no lo guarda: de cada llamada solo apunta la licencia, el equipo, lo consumido y la hora, nunca el texto, los archivos ni las respuestas. Anthropic borra lo enviado y lo contestado en un máximo de 30 días, salvo que su sistema de seguridad lo marque como posible abuso, y entonces lo conserva hasta 2 años; no lo usa para entrenar sus modelos. Con su propia clave el texto sigue yendo directamente de su ordenador al proveedor, sin pasar por ningún servidor nuestro.

Si se acaban los créditos, un trabajo largo termina los documentos que llevaba y queda en pausa, con Recargar créditos, «Reanudar» y «Parar»; al reanudar no repite lo hecho. Una pregunta del chat espera con su botón de recargar. Lo gastado se ve en créditos en Ajustes → Historial.

Más proveedores de IA, y modelos al día

Ajustes → Conexiones enseña ahora la lista de proveedores del despacho. Un despacho nuevo empieza con Anthropic y añade los demás —OpenAI, Google, xAI, DeepSeek, MiniMax— con Añadir proveedor. La opción «Personalizado…» conecta un servicio que no viene preparado, como NVIDIA, OpenRouter, Groq o Mistral, o un servidor del propio despacho, como Ollama o LM Studio.

JUDLEX avisa de que no ha revisado ese servicio y no hace ni una llamada hasta que usted lo acepta. Solo admite direcciones seguras, salvo un servidor del propio equipo o de la red de la oficina. Antes de dejar que un modelo lea escaneados, comprueba que lee bien una cifra de seis dígitos en una imagen; si usted desactiva esa prueba, la ficha dice «visión sin probar». Si el servicio no publica su precio, puede escribirlo; si no, esas llamadas salen «sin importe» y no se suman. Un proveedor propio no tiene búsqueda en internet.

El catálogo estrena Claude Sonnet 5.5, Claude Haiku 5.5 y GPT-6.1 Terra, que sustituyen a Claude Sonnet 5, Claude Haiku 4.5 y GPT-5.6 Terra. Lo que tuviera elegido con el modelo anterior pasa solo al nuevo.

Un chat que cuenta su trabajo

Cuando el chat trabaja (separar los documentos de un cliente, por ejemplo), lo cuenta como una lista de pasos que se pliega y se despliega: lo hecho, lo que está en marcha y lo pendiente, con una línea por documento y el detalle al pulsarla. Esas líneas las compone JUDLEX con las cifras reales y sin IA, así que no cuestan nada y no se equivocan de número. En la línea del trabajo hay Pausar, «Reanudar» y «Parar»: pausar termina lo que lleva entre manos para no pagarlo dos veces, y parar dice cuánto quedó sin hacer. Lo ya hecho se queda.

Mientras trabaja se le puede preguntar y pedir otra cosa, y la respuesta avisa de que va con lo leído hasta entonces. Si lo pedido choca con lo que está haciendo (analizar un expediente cuyos papeles aún se separan), el chat ofrece tres botones: «Pausar, hacerlo y seguir», «Cuando acabe» y «No».

En lotes grandes separa varios documentos a la vez y deja los mismos papeles y los mismos números de anexo que uno a uno. Llamadas a la vez, en Ajustes → Conexiones, va de 1 a 6, con 3 de fábrica; con 1 todo va en serie, y si el proveedor frena, JUDLEX baja solo y vuelve a subir.

Una pregunta también puede repartirse entre varios ayudantes que solo leen. El «Tope por pregunta» limita lo que gasta, ayudantes incluidos (0,25 dólares de fábrica, ajustable), y al llegar contesta con lo que tiene y dice lo que no llegó a mirar. Si se corta la conexión, el chat sigue solo cuando vuelve y no repite lo leído; si se cierra JUDLEX a mitad, al reabrir la conversación sigue por donde iba.

Un chat que no se rinde y que recuerda

Antes de enseñar una respuesta, JUDLEX comprueba que lo que dice está en las páginas y si le falta algo. Si falta algo, prueba otra vía —otras palabras, el índice, leer el papel entero— y lo dice en el panel. Lo intenta pocas veces y con un tope de gasto; si no encuentra el dato, lo dice con lo que sí consta y deja plegado «Lo que he mirado». En Personal habla de «sus papeles» y no de un expediente.

El interruptor Buscar en internet cuando los papeles no bastan, en el menú del chat y encendido de fábrica, deja que el chat salga a buscar, solo con Anthropic u OpenAI como proveedor. Sale únicamente la búsqueda, limpia de nombres, números de expediente o de póliza, matrículas y DNI; si no se puede limpiar, no sale. Se anuncia antes, se dice después qué se buscó, lo que llega aparece aparte con la marca «De internet» y sus fuentes, y se cobra por búsqueda. Los papeles y la conversación no salen nunca.

Las conversaciones largas no pierden el hilo. Al llegar a unas tres cuartas partes de lo que admite el modelo, el chat resume lo más antiguo, lo avisa y deja una línea ámbar, «Lo anterior viaja resumido», que se despliega. Las cifras, fechas y nombres se conservan marcados como sin comprobar, porque un resumen no es fuente: en un asunto, lo que se afirme sigue necesitando su cita.

Cada conversación recuerda el proveedor, el modelo y el nivel de razonamiento que usted eligió en ella, y una conversación nueva arranca con lo último que eligió. Si lo elegido no está disponible, por ejemplo porque se quitó la clave, sigue con lo de Ajustes, lo avisa y lo guarda para cuando vuelva a estarlo. Y el chat se queda donde estaba al ir a Mis escritos, Mis cuentas, Ajustes o Comunicaciones: solo cambia de conversación al entrar en otro asunto o expediente o al elegir otra del historial.

Lo que usa IA se trabaja en el chat

Los botones que usan IA —leer y separar, identificar, «Preguntar a la IA…» sobre un correo, redactar, explicar un informe— trabajan en el chat: la pantalla confirma lo que se envía y el trabajo se hace a la vista, paso a paso y con un solo Parar, de modo que se puede seguir hablando. Un lote interrumpido vuelve a su conversación. Todo lo que hace uno de esos botones se puede pedir también escribiéndolo.

Con un asunto delante, lo que arrastra al panel del chat o elige con el clip entra en el asunto, igual que si lo soltara en la ficha. El clip ofrece además Solo para esta consulta: el papel no entra en el asunto, no se cita y se guarda con la conversación. Una captura pegada desde el portapapeles es siempre solo de la consulta.

La nube del despacho

En Ajustes → Datos se conecta la cuenta de nube del propio despacho: Google Drive o Dropbox, que se autorizan en el navegador sin que JUDLEX vea la contraseña, o un servidor del despacho (Nextcloud, almacenamiento compatible con S3, SFTP) que su informático puede preparar con la guía que acompaña. Cada conexión se prueba al guardar: sube un fichero, lo baja, lo compara y lo borra.

La copia de seguridad sube la base, los papeles y las conversaciones del chat, sola tras los cambios o con «Copiar ahora», y guarda 30 copias diarias y 12 mensuales. Despacho y Personal tienen copias separadas. No lleva las claves de IA ni las contraseñas de las conexiones. De fábrica la copia va sin cifrar: sus ficheros se ven y se bajan desde la web de su nube y se recuperan sin contraseña, pero cualquiera que entre en esa cuenta los ve. Al activarla, la pantalla enseña las dos opciones juntas. Si la cifra, la copia se cifra en su ordenador con una contraseña de 12 caracteres como mínimo, y JUDLEX enseña una sola vez un código de recuperación; si pierde los dos, nadie puede abrirla, tampoco nosotros.

Para recuperarla en un ordenador nuevo se añade la misma conexión y se pulsa Recuperar…. JUDLEX baja la copia, comprueba cada fichero antes de tocar nada y aparta lo que hubiera en una carpeta con fecha. Las claves de IA hay que ponerlas de nuevo.

«Compartir» manda un asunto o un expediente entero (papeles, anexos, partes y hechos con sus citas) a un compañero con la misma licencia, y solo existe en la sección Profesional. Lo compartido sale cifrado siempre. Antes hay que comparar por teléfono o en persona la huella de seguridad de cada ordenador del compañero, y si una llave cambia, sale en ámbar y no se manda nada hasta recomprobarla.

El compañero ve de quién viene, qué trae y si el cliente ya existe en su despacho, y nada entra hasta que pulsa «Traer a mi despacho»; al traerlo se comprueba quién lo firma y la huella de cada fichero, y se cotejan de nuevo los hechos con su página: el que no cuadra se queda fuera y se dice cuántos. Lo compartido se borra de la nube cuando todos lo han recibido o a los 14 días. Las comunicaciones, la agenda y las hojas de cómputo de la extensión no viajan al compartir, y el aviso dice cuántas hay.

Lo que se sube va directamente de su ordenador a su propia cuenta y no pasa por los servidores de JUDLEX, cifrado o sin cifrar. A nuestro servidor solo llega la parte pública de la llave de cifrado de cada equipo, con la licencia, y no sirve para abrir nada.

El correo y el libro registro

Esta parte es de la extensión «Comunicaciones y escritos». JUDLEX puede leer con IA el correo que entra y colocarlo en su asunto, o preparar un borrador, pero solo si usted enciende dos interruptores: Acciones automáticas, en el chat, y la lectura de Ajustes → Comunicaciones, que viene apagada. Tiene topes diarios de correos leídos y de borradores, y encenderla no lee lo anterior: eso es un botón aparte. Lo coloca cuando un dato del correo (número de procedimiento, referencia o NIF) casa con un solo asunto. No envía correos ni firma plazos por su cuenta.

«Preguntar a la IA…» sobre un correo lee ahora el mensaje entero: la cabecera, el cuerpo, el texto de los PDF adjuntos, hasta 10 páginas cada uno, y hasta 8 imágenes o escaneos, que mira y transcribe. Antes de enviar dice que sale el correo completo y pide confirmación. Se paga cada vez, fuera del tope diario, y lo que se queda fuera (un Word adjunto, las páginas de más) se dice en la respuesta. La respuesta aparece en el chat con lo comprobado, y la decisión es suya: «Colocarlo en…», «Crear un asunto para él…» o «Descartarlo…».

La bandeja se ordena en tres grupos: Correo por decidir, Pendientes y Libro. Los descartados, la Cronología y el buscador del libro se paginan en lugar de cortarse, con entre 25 y 500 correos por página. El libro registro lleva ahora entradas y salidas (estas con prefijo S), agrupa los pendientes en por redactar, por enviar, por contestar y sin acuse, y suma una pantalla de Estadística con la mediana de días en responder, las entradas y salidas por mes, los corresponsales y el gasto de IA. Exportar el libro funciona aunque no haya extensión. Outlook y Microsoft 365 no se pueden conectar.

Las fechas se leen como las escribe el papel

Una fecha en cifras como «02/10/2026» es el 2 de octubre en una carta española y el 10 de febrero en una estadounidense. JUDLEX decide el orden por el propio papel —otras fechas sin duda del mismo documento, o el mes escrito en letras— y no por el país del despacho. Si el papel no permite saberlo, la fecha no se da por leída: queda como deducida con sus dos lecturas y usted elige con un clic. Con una sola prueba se aplica esa lectura, pero también queda deducida. Ocurre en Clasificados, en los hechos, en las fechas de los eventos y en Mis cuentas. No resuelve las fechas compactas, como 05032024, ni los años de dos cifras.

Personal

En Personal se habla de asuntos y nunca de expedientes. Los escritos de Mis escritos se guardan desde que empiezan, y si algo se corta quedan marcados para reintentar; salen en PDF. Pueden apoyarse en hasta tres papeles del asunto: cada cifra que sacan lleva su página y su frase, comprobadas, y las cuentas —mitad, fracción, porcentaje, suma, resta— las hace JUDLEX. El chat puede editar el borrador abierto sin cambiar de conversación. También se pueden cargar los festivos, y la explicación de un informe se queda en el chat para seguir preguntando.

Cuenta y licencia

Lo que se añade a una licencia —más puestos, una extensión, el paso a Profesional— se cobra al momento, con el importe a la vista antes de pagar, y si el pago falla no se añade nada. El pago de un cambio se hace en una página de pago aparte; si se cierra sin pagar, se anula sola. Lo que se quita no se devuelve y sigue hasta el final del periodo.

Un ordenador puede usar la licencia sin iniciar sesión si alguien que la gestiona lo autoriza desde judlex.com. En Mis licencias, la misma web cambia puestos, activa o desactiva equipos y cancela la licencia, y a nadie se le quita el puesto sin preguntar. Una licencia regalada muestra en el Perfil hasta cuándo dura y deja contratar: el pago sustituye al regalo. Descargar o actualizar JUDLEX no pide cuenta, tarjeta ni licencia vigente. La ayuda tiene una sección nueva, «Resolver problemas», con ocho artículos; en los de pagos, cada aviso dice si se ha cobrado o no.

Y la propia ventana

La campana tiene ahora «En curso»: lo que está corriendo —IA, chat, descargas— con su avance y un botón Parar donde se puede. Salir de un diálogo con algo escrito o en marcha pregunta antes, y salir o actualizar con trabajos en marcha enseña la lista de lo que se corta. JUDLEX cabe en ventanas pequeñas, hasta 960 por 640: las columnas que no caben se esconden, el menú de cada fila queda siempre a mano y las pestañas que sobran pasan a «Más».

Las fechas se escriben y se piden según el idioma y el país de la sede, con el mes primero en inglés de Estados Unidos, y los avisos salen con sus plurales correctos en los dos idiomas. El cómputo trae reglas por país con su norma citada, y dice cuando un país no tiene reglas cargadas; sigue siendo usted quien lo opera y firma el resultado.

Lo que no cambia

Los papeles se quedan en su ordenador, salvo que usted conecte la nube del despacho, y el original no se toca nunca. La IA de JUDLEX es opcional y viene apagada; con su propia clave todo sigue como estaba. JUDLEX no redacta escritos de fondo, no calcula plazos por su cuenta, y nada de lo que propone la IA queda confirmado hasta que usted lo acepta.